Construcción del Ferrocarril de Panamá


En diciembre de 1948 se le otorgó de manera definitiva a la sociedad formada por William A. Aspinwall, John Loyd  Stephens,  y Henry Chauncy, la concesión para construir un ferrocarril a través del Istmo de Panamá, que se denominó Compañía del Ferrocarril de Panamá.
El 15 de abril de 1850, Victoriano De Diego Paredes, secretario de Relaciones Exteriores del Gobierno de Nueva Granada y John Lloyd Stephens, Vicepresidente y apoderado de la Panama Rail Road Company, formalizaron  en Bogotá  mediante  firma el contrato conocido con el nombre de Stephens- Paredes.
Luego de cuidadosas exploraciones sobre el terreno, se estableció como puntos terminales  de la vía férrea, la isla de Manzanillo (colón) en el Caribe, y en la ciudad de Panamá en el Pacifico.    
La construcción del ferrocarril de Panamá comenzó un día de mayo de 1850 con un costo estimado de 1,250,000 cuando sin ceremonia especial alguna, dos norteamericanos  acompañados por un reducido grupo de nativos, empezaron hacha en mano, hacer caer bajo sus golpes  manglares y palmas de coco, en la isla Manzanillo.
Apenas iniciada la tarea de desmonte, el ingeniero Totten encargado de la obra se vio obligado a ir en busca de obreros a Cartagena, de donde regresó con cuarenta de ellos. A medida que avanzaban  los trabajos hubo necesidad de reclutarlos  también de Jamaica y Estados Unidos.
En 1853 hubo un aumento considerable de obreros que venían de Europa, Alemania, Austria, Francia, Inglaterra y especialmente de Irlanda; a los que se agregaron grupos de hindúes y de Malayos. Nunca parecían suficientes, pues a través de los años que duro la construcción, las cuadrillas de obreros tenían que relevarse constantemente.  
Las condiciones de trabajo, el clima y la insalubridad ambiental eran tan malas que se produjeron continuas deserciones, y tanta fue la cantidad de enfermos y muertos, principalmente por la llamada “fiebre del Chagres” (malaria o fiebre amarilla).   
Igual o mayor interés demostró la compañía por la salud de su personal, con la construcción de hospitales y contratación de médicos que debían atenderlos. El primer hospital que se construyó a principios de 1851, se hizo bajo la dirección del doctor J.A. Totten, hermano del Ingeniero que trabajaba para el ferrocarril.
Al concluir los trabajos, a media noche del 27 de enero de 1855, se convirtió en el primer ferrocarril transcontinental y el más caro del mundo. Un viaje de ida, de 80 kilómetros, costaba 25 dólares oro.