La Comunidad China en la Actualidad

Existe otro grupo de chinos que ha mantenido la tradición a pesar de descender también de las primeras generaciones de inmigrantes. Estos chinos alientan el matrimonio entre iguales y aunque no hablen o escriban chino mantienen sus costumbres tradicionales en cuanto se refiere a la comida, la familia y el trabajo.

Resulta importante sin embargo, dejar constancia de que han adoptado la religión católica y se caracterizan por ser fieles practicantes; algunos otros pertenecen a denominaciones cristianas protestantes. A este sector de la población china de Panamá pertenecen los “paisanos” que respaldaron la creación del Centro Cultural Chino-Panameño y constituyen un buen ejemplo de participación ciudadana pero conservando al mismo tiempo sus raíces histórico-culturales.

Tenemos un tercer e importante sector de la comunidad compuesto por chinos de la última oleada migratoria. Llegaron en las décadas de los setenta y los ochenta y en su mayoría proviene de la República Popular China. Los nuevos inmigrantes se dedican al comercio de pequeñas abarroterías, carnicerías, casas de repuestos, electrónicas, lavanderías, etc.

Es un grupo que se educó en un régimen político-social que difiere del de los inmigrantes que les antecedieron. Los chinos pertenecientes a las primeras oleadas migratorias, hijos de campesinos en su mayoría, presentaban una imagen más bien de sumisión y respeto a la autoridad, mientras que a estos últimos, formados en las ciudades y en una sociedad diferente, se les conoce por ser mucho más positivos en su comportamiento social y por la agresividad con que conducen sus negocios. Se mantienen unidos entre ellos a pesar que se han desplazado por todo el territorio nacional y conservan sus costumbres pero no participan necesariamente de las celebraciones de la comunidad tradicional.

Muchos chinos de las primeras generaciones no hablaban chino en sus casas y no sabían escribirlo acelerando de este modo en forma indirecta la aculturación y adaptación de los hijos a la sociedad que los rodeaba.

La comunidad china mantuvo una pequeña escuela primaria en el barrio Chino que garantizaba mínimamente la enseñanza del idioma y ciertas tradiciones pero la mayoría, inscribía a sus hijos en las escuelas tradicionales panameñas de manera que se educaban en español.

A medida que los chinos van abandonando el llamado Barrio Chino del Casco Viejo y se van dispersando hacia diferentes sectores de la ciudad de Panamá, se hace sentir la necesidad de contar con un centro de reuniones donde se pudieran realizar las celebraciones y los actos oficiales de la comunidad.

Nace así la idea de crear un Centro Cultural Chino-Panameño que contara además con una escuela. El Instituto Sun Yatsen, nombre dado en honor del fundador de la República China, cuenta con la ayuda económica y técnica del gobierno de Taiwán y de ciertos sectores de la comunidad. Esta escuela es una institución de enseñanza completa que incluye el curriculum normal para las instituciones escolares del país, pero que además enseña el idioma y las costumbres chinas.

Debemos indicar también que en Panamá la mayoría de los chinos habla el dialecto cantonés o un subdialecto denominado “hakka” hablado por chinos que vinieron originalmente del norte de China a la provincia de Guandong. Sin embargo, en el Instituto Sun Yatsen se enseña mandarín que es el idioma oficial de las dos chinas y se imparten cursos de cantonés.

La historia de la Comunidad China de Panamá ha demostrado que los inmigrantes chinos tarde o temprano  se integran a la nación panameña y participan en su desarrollo desde diferentes estadios de aculturación y asimilación. Ha sido una inmigración pacífica y productiva que seguramente continuará colaborando con el desarrollo del Panamá poscolonial.